Es raro volver a casa después de vivir una experiencia increíble y tratar de regresar a la rutina diaria. Así es más o menos como me he sentido al volver después del que creo que ha sido uno de los mejores viajes que he hecho. Así que prepararos porque hoy os toca aguantar la versión extendida.
Todo comenzó hace apenas dos semanas con los preparativos del viaje. La verdad es que estábamos un poco acojonados pues esa misma semana unos compañeros nuestros habían partido hacia Kiruna con la friolera de -40º y pos si fuera poco, a causa de las bajas temperaturas y del temporal habían llegado con 14 horas de retraso. Ante estas circunstancias decidimos llevar TODA la comida y demás “víveres” desde Göteborg, y claro a que no adivináis a quién le toco cargar con toda la compra común! :). Mi maleta pesaba como unos 50 kg entre los que destacaban 15 litros de leche para 3 días (sobraron 6) y una mesa de mezclas para animar un poco las veladas.

Parque en kiruna y al fondo una cabaña Sami
Al terminar los mil preparativos de equipaje y comida (hice 2 tortillas increíbles que se podrían comparar hasta con las de mi madre), partimos el jueves a las 5 de tarde hacia kiruna. Las 22 h de viaje fueron bastante amenas debido a que teníamos camas para dormir, no lo fue tanto para los que tuvieron las 14h de retraso que iban sin ellas :S. Llegamos a las 3 de la tarde del día siguiente y después de subir una colina infernal de más de medio km con las maletas que me dejaron los antebrazos destrozados, nos vinieron a recoger para realizar la primera aventura del viaje. La excursión en los trineos tirados por perros.

Foto con dos "huskies" en el descanso del viaje en trineo
El viaje en trineo estuvo genial, no solo por el hecho de ir en un trineo tirado por perros (que no huskies, ya sería mucho jaja) sino por todo el viaje por los bosques nevados de kiruna. El ”Musher” (conductor del trineo) nos llevó hasta una cabaña Sami (pueblo esquimal) donde nos invitó a una sopa con salmón y a un té caliente al calor del fuego mientras nos contaba historias sobre kiruna en aquella fría noche del invierno sueco.

Foto en el salón de nuestra cabaña, mucho tiene que pasar aquí aún :)
Pero la noche no acababa ahí, una vez llegamos al campamento y a nuestra bonita y acogedora cabaña al pié de un lago inmenso completamente helado fuimos directos a la sauna flotante (flota obviamente cuando el lago no está congelado) a gastarnos una sauna party al más puro estilo sueco. Yo estuve haciendo de “fire-man” dándole candela a las estufas para calentar la sauna. Una curiosidad de la sauna es que tenía una trampilla por la que te podías bañar en el agua helada del lago, y después de estar a 90º cualquiera podía aguantar unos segundillos dentro o salir a fuera a la nieve a sacar un par de fotos :).

Luciendo piernas en la nieve, se ve un claro vencedor :)

Yo y el señor David juntos pero no revueltos en el agujero de agua helada
La fiesta en la sauna estuvo genial y aunque nos prometimos repetir las circunstancias no nos dejaron volver a hacerlo pero nos prometimos organizar una en Göteborg.
El día siguiente era nuestro día libre, unos cuantos queríamos ir en coche hasta Noruega para ver los fiordos Noruegos pero pronosticaron mal tiempo y decidimos quedarnos en el campamento a hacer un poco el tonto. Y cumplimos. Nos levantamos a una hora prudente para hacer esquí de fondo (esquiar en plano) que aunque pueda parecer el deporte más aburrido del mundo pues al final resultó ser bastante entretenido. Cuando nos cansamos de los esquís y antes de volver a casa a comer, las Lucias, Aurina, Rocio y yo nos pusimos a hacer el mongol en la nieve. Para hacer el tonto la verdad es que no hace falta venir a Kiruna pero te puede dejar unos fotones tan impresionantes como estos XD:

Superman! tararartatá!
Como podréis comprender, después de una dura mañana de trabajo acabas hambriento y agotado. Así que aprovechamos para encargar la comida típica del campamento, los kebab de reno. Digo típica del campamento porque tenía la propia cabaña para comerlos y porque supongo que serán tan típicos de kiruna como los McDonals en Göteborg. No estaba mal la carne de reno aunque tampoco era cosa de otro mundo. Me quedo con el lacón con grelos.

Foto en la cabaña donde se comen los "típicos" kebab de reno
Entre que comimos tarde y en la cabaña se estaba muy bien pronto nos dio la noche. Esa noche nos tenía una sorpresa guardada, pues no sabíamos si se darían las condiciones adecuadas para tal fenómeno. Nosotros con toda nuestra ilusión fuimos hasta unas hogueras hechas en el medio del lago a pasar el rato todos juntos mientras pescábamos un poco al estilo esquimal. Al final sobre las 10 de la noche se produjo la magia y empezaron a aparecer las primeras auroras boreales. Las fotos dicen más que las palabras.

"Ver ese espectáculo en el cielo, al lado de una hoguera y en medio de una enorme explanada de hielo, hace que te sientas una parte diminuta de este universo infinito" by David Paredes
Una vez se desvanecieron las auroras hicimos una pequeña fiesta en plan relax pues a la mañana siguiente teníamos programada la segunda gran aventura de la semana, el viaje en motos de nieve hasta el hotel de hielo. El viaje en las motos estuvo genial y aunque mi compañera Lucia tuvo una pequeña lesión en la espalda por culpa del cafre de su compañero de moto nosotros nos lo pasamos increíblemente bien.

Fast and furious in kiruna
Al hotel de hielo lo definiría como un sitio curioso que visitar más que otra cosa pues impresiona un poco que todo esté hecho con hielo y que se puedan hacer cosas tan bonitas con él pero tampoco nada fuera de lo normal. Lo que más me gustó aparte de algunas estatuas y habitaciones fue tomar un cocktail en el vaso de hielo.

Tranqui mami el mío era sin alcohol!
La vuelta en las motos fue quizá un poco más alocada pues se podía adelantar (llegamos a coger los 100km/h). Tuvimos bastante suerte ese día porque las temperaturas rondaban los 0º y se estaba bien. Con -40º y a 60km/h la sensación térmica llega a ser de -90º. Después de las motos y de la siestecilla solo nos quedaba culminar las vacaciones con una buena fiesta en la que por si no lo recordais contábamos con la mesa de mezclas y unos buenos altavoces de dj Paredes que se encargó de mantenernos animados toda la noche. Por razones logísticas curiosamente no tengo ninguna foto de tal acontecimiento pero os puedo decir que nos lo pasamos en grande.

DJ Paredes calentando motores
El último suspiro de este increíble viaje lo invertimos en visitar kiruna y en prepararnos para las 22h del viaje de vuelta.

Iglesia de madera más grande y antigua de Suecia
Comentar que esta experiencia no habría sido tan impresionante si no fuera por todo el grupo de amigos que hicimos el viaje, así que gracias a todos por esta inolvidable aventura!

La tropa al completo
Más fotos:
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